2018: Thank you, next

Pienso en los primeros días de este año comiendo con amigos tan felizmente, riendo, echando broma, con tantas expectativas.  Miro en retrospectiva ese momento como el principio de una película de terror, cuando todos son felices y van de vacaciones a la playa sin saber que van a atropellar a alguien en el camino de vuelta y todos van a tener que pagar por lo que hicieron cada verano. Fuera de exageraciones, este año está en el top 3 de los más difíciles de mi vida, me pasaron cosas que nunca en mi vida imaginé que me pasarían y al mismo tiempo tuve una vida mucho menos activa de la que he tenido en años anteriores: una mezcla entre la crisis del país, la emigración de los amigos y los azares de la vida me tuvieron 365 días angustiada, y creo que esa es la mejor palabra para describir el estado de ánimo que tuve la mayoría del tiempo.

Pero si hubo algo que hizo que este año no fuera una pérdida total fue la música, en abril saqué mi primer EP como Hilandera, Prima Materia, que si bien pasó casi casi que sin pena ni gloria (y a las pocas personas que dedicaron su tiempo valioso para escucharlo se los agradezco muchísimo), fue muy importante para mí dar el primer paso de sacar mi primer material con esta nueva persona artística que estoy encarnando. También aprendí a editar y saqué el video de Máquina que fue hecho completamente por mí:

También en un momento muy sentido que tuve en un autobús escuchando esta canción decidí hacerle este cover a Celia Cruz de La vida es un carnaval en una versión podri-triste-feliz:

Obviamente lo mejor de la música este año no fue la mía, y aunque creo que todo artista sueña eso yo siento que es algo que tengo que agradecer, porque si yo fuera la última Coca Cola del desierto tendría el ego tan en las nubes que no le hubiese puesto atención ni hubiese entendido lo que la música de este año tenía que enseñarme; una premisa muy directa que es mantenerlo simple. Por primera vez en más de diez años salí de la hegemonía del rock a encontrarme montones de cosas interesantes, muchísimo más interesantes que gran parte de las propuestas guitarreras del año (saquen a Courtney Barnett y Mistky de esa lista porque ellas son otra cosa). Se me abrió tanto el horizonte musical que sentía que estaba renaciendo en un futuro que me había negado siempre a reconocer. El hip-hop y el trap en su faceta femenina dio justo en el clavo para mí, lo que demuestra el poder del contenido en la música, dos estilos musicales que siempre fueron muy lejanos en mi vida se acercaron rápidamente cuando pude conectar con su contenido, probablemente la mejor frase del año en una canción para mí fue «He likes my diamonds and my pearls, I say thank you I designed it», me alegra vivir en un momento donde siento que las canciones que escucho las escribí yo, jajaja. Lo que me lleva a hablarles de lo que para mí fue INDISCUTIBLEMENTE lo mejor de la música en el 2018: Tierra Whack. Antes que nada, agarren 15 minutos de su tiempo para que se les explote el cerebro:

Los que me siguen en las redes habrán visto que la agarré de monotema por un rato, pero es que Whack World me pareció una cosa tan innovadora, tan sui generis, tan increíblemente genial, que no fue sino después de meses que dejé de escuchar únicamente ese disco todo el día a toda hora. Canciones de justo un minuto que te dejan con ganas de más hasta que llega la otra y te deja con ganas de más y así sucesivamente, junto a un trabajo visual que es una juguetería para toda extrovertida como yo.

Es ya muy obvio decirlo pero no se puede dejar de decir, El Mal Querer de Rosalía también fue de esas cosas que calaron hondo. Tengo que admitir que al principio todo el revuelo alrededor de ella me hizo no querer ni escucharla, hasta la vez número 1500 que leí su nombre y pensé: basta, ya tengo que saber de qué se trata esto. En una primera instancia quedé sorprendida por los singles, como con tanta simplicidad logró hacer unas canciones tan pegajosas al mismo tiempo que intensas, de más está decir que todo el trabajo audiovisual que lo acompaña fue increíble, si una imagen se me queda clavada este año es esta:

Luego, cuando escuché todo el disco con mucha concentración me di cuenta que era un trabajo al nivel de una Björk o Kate Bush (a quienes agradeció cuando ganó su Grammy), el manejo de las voces, con y sin auto-tune, en todos sus diferentes niveles de intensidad y como protagonistas de todo el disco es algo que para mí, que soy una maniática de la voz y sus juegos, fue súper satisfactorio. Todo el tema de la apropiación cultural me pareció pertinente y algo que se debía discutir, pero no sé si sea porque ya soy muy fan de ella o si es que sigo siendo bastante ignorante en el tema, pienso que alguien que ha dedicado gran parte de su vida a estudiar el flamenco e interpretarlo está en pleno derecho de usarlo como elemento clave en su trabajo musical, es decir, no es cualquier loca que salió de la nada a usar el estilo para pegar en el público español, como Melody, por ejemplo, ¿por qué no salieron los expertos en flamenco en ese momento a criticar «De pata negra»?.

Guiada por el omnipotente algoritmo de Youtube (otra de las cosas que más estuvo presente en mucho contenido y pensamientos míos de este año), llegué a otro trabajo que me apasionó muchísimo que fue DDD de Ama Lou: un EP de 3 canciones acompañado de una especie de mini-película dirigida por ella misma. No sé por donde empezar para explicar lo que me encanta de ella: su voz es desgarradora, su apariencia es intrigante, sus letras son apasionadas, sus pistas son muy cool. Es una chama súper joven que ya entró en mis favoritas, no puedo esperar para ver su carrera despegar y llegar a los cielos, lo tiene todo.

Otra cosa increíble que vi/escuché este año fue Hecatombe de Fresco (Lil Supa) & Dark (de La Maldita Infamia). Nunca he estado al día con el hip-hop venezolano así que no soy muy experta en el tema, pero este trabajo me voló la cabeza porque se siente tan propio, tan real y tan escalofriante que es innegable que no tenga algún efecto para todo venezolano que lo escuche. Definitivamente encontraron la manera más elegante de hablar de la situación del país usando la metáfora de la distopía, sin ser tan literales y panfletarios. El video que muestra un mundo anónimo pero que cualquier venezolano puede reconocer los sitios donde fue filmado, tiene una fotografía increíble y una suerte de sutileza que raya en una nostalgia del presente. Para mí todo ese trabajo se siente como llorar en medio de la guerra.

Y hablando de nostalgia es imposible no recordar Hogar Monocromático de Linda Sjöquist, una colección de imágenes de lo perdido y lo añorado. Miro a la nada y lo tengo todo. Linda es una lágrima que suena, es dejarse llevar por la tristeza, es poesía pura.

  Otra cosa increíble este año fue Tigre de Lienzos, un video que deja en evidencia que es la caraja más cool de toda Venezuela:

A última hora, después de que salieran las listas de fin de año de casi todos los medios gracias a ellas conseguí dos joyas de la locurita. Devotion de Tirzah, un álbum que tiene la sensación de disco rayado, de fumarse un cigarro, de domingo despechado, producido por Mica Levi, una de mis heroínas personales. El otro fue Acrylic de Leikeli47, una guerrera enmascarada que hace el hip-hop más in your face, errático y genial que he escuchado en mucho tiempo, muy en la onda de Tierra Whack, tiene unas pistas increíbles, súper locas y upbeat, me encanta.

También a última hora, como el mejor regalo de Navidad, mi queridísima Corales sacó este video de su canción «Hasta los tuétanos», y es una de las cosas más bellas del mundo:

En todo el año fui al cine sólo una vez, y me doy golpes de pecho porque sé que se estrenaron varias películas nacionales este año que había que ver, pero en realidad la vez que fui era porque estaba en el centro comercial y no había más nada que hacer. Vi Pantera Negra y no me gustó, aunque sé lo que significa para comunidad afroamericana una película así, odio las películas de súper héroes. De las películas que vi de este año puedo destacar Roma y Sorry to Bother you.

Otra cosa interesante del 2018 es que empecé a producir para mi canal de Youtube videos aparte de los musicales, donde hablo de feminismo, música y…bueno hasta ahora eso es todo de lo que he hablado, puedes ver los videos aquí. También empecé a leer el tarot «profesionalmente» y aunque los clientes decayeron bastante para fin de año, sigo aún con la idea de seguir haciéndolo porque me apasiona muchísimo, lo que tengo es que ponerme más las pilas con la promoción (LEÍDAS DEL TAROT PARA TI Y PARA TODA TU FAMILIA HAZ CLICK AQUÍ Y MÁNDAME UN MENSAJE PRIVADO).

Y para finalizar, leí estos libros, que ninguno es de este año pero bueno…

El deseo y el infinito – Armando Rojas Guardia

Orlando – Virginia Woolf

Mujerícolas – Indira Carpio (RECOMENDADÍSIMO)

1984 – George Orwell

Jung y el tarot – Sallie Nichols

  No voy a decir mentiras, este año fue terrible para mí, pero las cosas terribles también tienen su función: endurecerte. Aprendí bastante de cómo soportar y superar situaciones inesperadas y desagradables, aprendí bastante sobre mi misma y cómo interpretar mi historia personal, creo que más que hacer como tal estuve absorbiendo todo a mi alrededor y en mi pantalla como una esponja, y creo que ya estoy empezando a ser una persona más adulta. Por ahora, sólo me quedan algunas horas más de angustia para terminar este ciclo de desastre, así que 2018: thank you, next.

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